Por los suelos, ¡Qué manera de comenzar!

Ya hace casi 3 semanas que decidimos comenzar la marcha. Para nuestra sorpresa, no comenzó como nosotros habíamos querido. Durante varias semanas habíamos preparado minuciosamente nuestras alforjas, ¡estábamos tan orgullosos! Alba se había encargado de hacer los prototipos y yo de los anclajes a la bicicleta, todo parecía que funcionaba perfecto pero no fue así. En la primera bajada del primer día nuestros anclajes comenzaron a ceder y las alforjas se fueron al suelo. ¡No lo podíamos creer! ¡Tanto trabajo para nada! ¡Crisiiiiiis! Por suerte el pánico cundió 15 km, lo necesario para entender que teníamos que parar unos días para mejorarlas. Hicimos lo que pudimos hasta llegar a Tumbaco, a casa de Santiago Lara y su familia, la famosa casa de Ciclistas, un oasis para los aventureros que van en bicicleta.

Al llegar todos se reían de nosotros, los novatos que venían con las bicicletas relucientes, sin nada de experiencia y con las alforjas por los suelos, yo creo que también me hubiese reído. Eran unas risas de complicidad, allí habían viajeros con mucha experiencia y Santiago que nos iba a ayudar.
Habíamos llegado a la que iba a ser nuestro hogar por dos semanas.

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Pedaleando entre una arboleda magnífica


Tumbaco, el pueblo con más iniciativas por m2

Habíamos decidido parar en Tumbaco porque queríamos encontrar a gente que hubiese estudiado en la escuela Pestalozzi. Queríamos poder contactar con ellos para conocer de viva voz, cuál era su opinión sobre la educación que habían recibido y saber que estaban haciendo.
Nuestro contacto Maria José nos invitó a que fuéramos a la cafetería la Huila, dónde al parecer encontraríamos a Gaby y otros ex-pestalozzi. Así fue, ¡que buen dato nos habían dado! A poquito a poquito pudimos entrar en contacto con ellos y conocerlos.
Asistimos a las conferencias “Tumbaco desde abajo”, dónde dieron una charla sobre su experiencia en el Pestalozzi. Nos pusieron en contacto con un grupo de familias que hacían educación en casa y también con una escuela que está aplicando el mismo modelo de educación que ellos habían vivido.
Nos presentaron a Geneviéve que tiene un proyecto llamado Lunas en el que venden toallas femeninas ecológicas y por último, pudimos asistir a una conferencia sobre el Agua que hizo Leonardo Wild. En resumen, 15 días bien productivos, hemos podido hacer entrevistas y a la vez profundizar sobre la educación no directiva.

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Perrito pedigüeño al que le gustan los aguacates


“Pedal a Pedal” el nuevo Mantra

Salir de casa de Santiago y su familia fue difícil, son tan acogedores… nos trataron con todo el cariño del mundo, nos aconsejaron, nos cuidaron, nos escucharon, nos reímos…
Cuando uno viaja durante tanto tiempo, encontrar una familia es muy reconfortante, te hace acordar de los tuyos y valorar las pequeñas cosas. Pero nuestro viaje iba también de pedalear y ahora ya estábamos listos, nuestras bicicletas bien afinadas y nuestras alforjas bien robustas gracias a la ayuda del herrero Alberto. Así que…¡a reemprender la marcha!

Salimos el sábado y ya llevamos 4 días pedaleando, nuestras piernas notan el esfuerzo realizado, pero nuestros ánimos están altos. La lluvia, el calor, el frío y el sol de la sierra nos han acompañado por las bajadas y subidas interminables. Aquí no saben lo que es un plano, así que recitar el mantra “Pedal a Pedal…Pedal a Pedal…” ha sido nuestra fuerza para resistir estos primeros días que seguro serán los más duros de toda nuestro viaje.

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 Alba disfrutando de unas aguas termales fresquitas

Pero no todo ha sido sufrir, estos primeros días ya hemos podido sentir el calor de la gente, ser cicloviajero hace que todos te vean diferente, quieren saber de ti y ayudarte. Los bomberos de Cayambe y Cotacachi nos han acogido durante 2 noches. Nos habían dicho que eran muy simpáticos y amables pero se habían quedado cortos, especialmente con los de Cotacachi, menudas risas y complicidades hemos vivido. Otro día, mientras pedaleábamos nos paró un hombre para invitarnos a unas piscinas naturales dónde relajamos nuestras piernas cansadas, así que nuestros esfuerzos se ven compensados con estos momentos cálidos.

Ahora hemos llegado a Ibarra dónde nos espera una amiga ilustradora, Jazz Buitrón. Vamos a descansar para prepararnos para los 2500m de desnivel que nos esperan en los siguientes días, estamos listos para adentrarnos a Colombia y sus temibles desniveles…