Con Gaby pasamos muchas tardes conversando en su cafetería, una de esas pudimos entrevistarla para compartir con vosotros sus experiencias como alumna en la escuela Pestalozzi. Esta escuela, fruto de la experiencia e investigación pedagógica de Rebecca y Mauricio Wild, se basaba en el respeto por los procesos de vida ofreciendo una educación no-directiva.


¿Quién es Gaby?

Soy una mujer de 30 años, vivo en Tumbaco (Ecuador) con mi pareja y fui a la escuela Pestalozzi des de chiquita hasta los 17 años. Hice mi carrera universitaria en Turismo Medioambiental, y actualmente tengo una cafetería, “La Huila“, donde llego a la gente mediante la cultura, la buena alimentación y doy la posibilidad de un ambiente relajado y de encuentro. Cuido un montón a mis clientes, me importa la gente que viene acá y cada vez me estoy metiendo más en el mundo de la comida sostenible.

¿Cómo ha influenciado el ser respetada desde pequeña en tu vida adulta?

Gracias a ser respetada en la escuela y a que mi familia me apoyara, he tenido la libertad para escoger la vida que he querido. Siento que tengo la fuerza para realizar las cosas que quiero sin que nadie nunca me haya dicho lo que debo hacer. Por ejemplo, me metí a estudiar, hice mi carrera pero no hice mi tesis porque no quise y nadie me presionó para hacerla. También me ha ayudado a no mentirme cuando tomo una decisión ya que lo hago desde mi propia autonomía, sin dejarme influenciar por los miedos o las presiones sociales, sabiendo mis límites.

¿Qué relación tenían el respeto, las reglas y los límites en la escuela Pestalozzi?

Es una relación súper estrecha. Allí los límites estaban bien marcados, había cosas que no se podían hacer, y si rompías esas reglas había una consecuencia. Esa consecuencia se podría decir que era como un castigo y esa situación nadie la quería. Era muy claro en ese sentido, tenías que cumplir con ciertas reglas, que estaban vinculadas con el respeto, porque eran reglas que venían de un consenso entre adultos y niños para que hubiese una buena convivencia. Era fácil de llevar, aunque a veces, claro, también había conflictos, no era el mundo ideal.

¿Qué es lo que más te preguntan sobre tu educación en el Pesta y no te gusta que te pregunten?

“¿Qué les enseñaban en ese colegio?” Siempre piensan que en ese colegio no se enseñaba nada, que todos eran drogadictos o cosas así. Era un poco feo ser juzgados por algo que la gente pensaba sin saber lo que sucedía allí.

¿Qué papel juega la escuela y la familia en la educación del niño?

Para mí, la familia es la base de lo que somos, la escuela en cambio sólo es por un tiempo limitado, cuatro horas en un día no es mucho… aunque en mi caso esas cuatro horas fueron súper valiosas. La escuela me dio una gran oferta de posibilidades y me permitió crear vínculos muy fuertes con los compañeros. De hecho, en nuestro caso se ha creado una gran familia de amigos que hace que nuestras vidas tengan más sentido, no me imagino mi vida sin ellos.

¿Crees que es una garantía haber estudiado en una escuela no-directiva?

No sé si es una garantía… a mi he ha servido de mucho pero tenemos algunos amigos que no han querido saber nada de este tipos educación. Creo que no es para todos. Aunque haya sido un modelo de éxito entre los alumnos que han desarrollado carreras profesionales, para otros puede haber resultado un impedimento al querer encajar con el sistema. En mi caso particular no tuve ningún problema en entrar a la universidad y ver que mi nivel era igual o hasta a veces mejor que el de mis compañeros. En lo que sí difería con el resto es que parecía que había vivido mucho más que ellos. Estar en el Pesta me facilitó viajar por Europa y Sudamérica y eso no lo habían podido hacer la mayoría de mis compañeros.

¿Cómo era tu confianza en el momento que entraste a la universidad?

Tenía algunas dudas por lo desconocido de los exámenes y las clases, pero a la vez sentía que tenía muy desarrollada la capacidad de trabajo, yo era muy responsable. Se cree que los alumnos de las escuelas vivas no tienen esas capacidades, pero de hecho hay muchos mitos.

Cuéntanos…

Creen que no podremos ingresar en la universidad, en el sistema. Pero para nosotros era claro, en las escuelas y universidades se enseña información, y ésta la encuentras en todas partes, no sólo en las aulas, así que sólo tienes que tener interés por investigar y el resto ya se da. La vida es un ambiente preparado, como lo que teníamos en el Pestalozzi, la vida no es lo que hay en el aula de una escuela tradicional. En nuestro caso nos dieron las herramientas para salir e involucrarnos en las oportunidades que oferta la vida, siempre partiendo desde lo que uno quiere.

¿Ves algún valor que sea común entre los “Pestas”?

Lo que encuentro en común es que todos seguimos queriendo ser libres, eso motiva que la mayoría de nosotros tengamos nuestros propios negocios para poder escoger lo que realmente queremos y no estar supeditados a decisiones de terceros. Eso nos permite tener nuestro propio tiempo y tener la satisfacción de trabajar en lo que realmente nos interesa.

¿Qué te parece nuestro proyecto?

Me parece una linda iniciativa y les deseo la mejor de las suertes. Puede servir a que otros se vean reflejados y les dé nuevas opciones, se puedan inspirar. Viajar en bicicleta es una gran abridora de puertas. Nosotros, cuando hemos viajado en bici, siempre nos ha dado grandes resultados.

¿A quién te gustaría ver entrevistado por aquí?

Conocen a Génevieve y a Camila? Camila también fue al Pestalozzi y con ellas compartimos espacio en la Elvirita. Tienen un proyecto bien chévere: Lunas, toallas femeninas ecológicas.

¿Nos recomiendas algún documental sobre educación?

El documental Imagina (Stell dir vor…). Narra la vida en la escuela suiza Villa Monte, es muy linda.

Para finalizar, queremos ponerle banda sonora a nuestro proyecto, ¿alguna aportación?

Cualquiera que suene a Reggae..


Si te gusta nuestro proyecto puedes suscribirte al newsletter o seguirnos en Facebook, así serás el primero en recibir las novedades.

compartelo21